Denia, entre Alicante y Baleares

La misma carretera que lleva hasta los cabos de la Nao, Negro y San Martín, conduce a la preciosa cala Granadella, rodeada de pinos y acantilados con espolones salientes, conocidos como los morros de Benitachell. Este es uno de los enclaves en los que los habitantes de la Marina Alta practicaban la pesca desde gran altura, en los lugares en los que se emplazaban las cuevas.

Bajaban hasta ellas colocando escalas y las acondicionaban como estancias. Después de tan arriesgada tarea, acudían de madrugada a los mercados, a vender sus capturas. Las instalaciones de las denominadas “pesqueras de la muerte” pueden divisarse desde el mar.

Dominando Jávea por el norte aparece el Parque Natural del Montgó, de gran valor paisajístico y ecológico, desde sus fondos marinos hasta la cumbre, situada a 753 metros de altitud. Los acantilados son aquí imponentes, y la naturaleza caliza de la piedra posibilitó la proliferación de cuevas, habitadas ya desde el Neolítico. La fauna del parque incluye gran cantidad de aves, como la gaviota patiamarilla, el charrán patinegro, el búho real, la gaviota de Adouin, el águila perdicera y el halcón peregrino.

Dentro del espacio protegido se alza el pico del águila, donde se han encontrado asentamientos ibéricos.

Denia a vista de pájaro
Denia vista desde lo alto del Montgó

 

Denia, una ciudad con historia

La capital de la Marina Alta, con alrededor de 42.000 habitantes, se ha desarrollado al pie del cerro coronado por el castillo, una fortaleza en la que hay claros vestigios de varias civilizaciones que hicieron aquí parada y fonda. Los árabes la denominaron Daniya y le dieron un gran esplendor al constituirla, en el siglo XI, como taifa independiente del Califato de Córdoba. La población se convirtió de este modo en capital de un gran reino, que se extendió por las provincias de Alicante, Albacete y Jaén, las Islas Baleares y Cerdeña.

El patrimonio de Denia

Abocada al mar, Denia cuenta con veinte kilómetros de costa, salpicadas de bellas playas arenosas, como la de las Marines, Deveses, y las Bovetes, y alguna de cantos rodados, como es el caso de l’Almadrava.

En su vasto puerto, protegido por largos espigones, hay una línea de pasajeros a las cercanas Islas Baleares. Esto, más el ajetreo diario de los pesqueros que van y vuelven de faenar, y la populosa explanada de Cervantes, convierte esta zona en uno de los enclaves turísticos más dinámicos de la ciudad. El puerto de Denia, de gran extensión y modernos servicios está muy protegido de los temporales.

Ermita de Sant Joan
Ermita de Sant Joan en Denia

La calles de la ciudad conservan numerosos legados de su rica historia, protagonizada por iberos, romanos, musulmanes y cristianos.

En la avenida del Marqués de Campo, la principal arteria comercial, se congregan lujosas tiendas y cafeterías, restaurantes, bancos, boutiques, etc. Cerca se encuentran destacados monumentos. El primero a resaltar es la Iglesia de la Asunción, del siglo XVIII, que acoge hermosos retablos renacentistas y barrocos. Pero también merecen una mirada las Atarazanas, del siglo XVII, la iglesia de San Antonio y el edificio del Ayuntamiento, un bonito ejemplo de arquitectura neoclásica.

Al castillo debe ascenderse por la ronda de las Murallas, salpicada de tiendas de artesanía y recuerdos. Una vez arriba, además de contemplar la majestuosa imagen del Montgó, también puede admirarse el Palacio del Gobernador y el Museo Arqueológico, instalado en una de sus estancias. Gracias a las vasijas, los bronces, las estelas, las figuras y el sinfín de objetos que acoge se puede conocer el desarrollo de la ciudad desde sus orígenes, en el siglo II a.C hasta el siglo XVIII.

Historia y patrimonio cultural de la ciudad de Denia
Tradiciones y costumbres de Denia

La fortaleza ha sufrido diferentes reformas desde su fundación. La parte más antigua es de la época islámica. Cabe destacar la Torre del Medio, un joya de la arquitectura militar levantada en el siglo XI. De los tiempos de Felipe II son El Baluarte, la punta del Diamante y la muralla de la Batería de Mar.

En la calle Cavallers se ubica otro interesante centro cultural, el Museo Etnográfico Comarcal de la Marina Alta, en un destacable edificio del siglo XIX. En él se muestran los procesos de elaboración de la uva pasa, del esparto y del arroz, y cómo eran las primeras instalaciones industriales. Su visita también puede servir para aprender mucho sobre la historia de las tradiciones comarcales.

Para que la histórica visita a Denia sea completa, han de tenerse también presentes otros puntos de interés en sus alrededores. Entre ellos, algunas ermitas importantes, de las que destaca la ermita de San Juan, declarada monumento de interés histórico-artístico. Tiene estructura gótica y fachada renacentista. Cabe mencionar asismismo las ermitas de Santa Lucía y Santa Paula, edificadas entre los siglos XIV y XV. Cerca del cabo de San Antonio se encuentra la solitaria y vigilante torre del Gerro, y a unos 5 kilómetros hacia el norte, la torre del Palmar.

En cuanto a cuevas, destaca la cueva del Agua, por cuyas paredes se filtra el agua de lluvia, circunstacia que hizo que los árabes la utilizaran como depósito para abastecer de agua la ciudad de Denia. Y también en la zona del Montgó se encuentran la cueva de los Coloms, la cueva del Gamell y la cueva Ampla. En esta última se han hallado restos paleolíticos. Y todavía una más, la cueva de las Calaveras, muy cerca de Denia. Es uno de los enclaves más visitados por los turistas que acuden a la Costa Blanca. Su nombre proviene de las doce calaveras que se hallaron en su interior. Está totalmente acondicionada e iluminada para poder ser visitada.